¡TOTALMENTE FUERA DE RUTINA!
toilette para gritarlo!, él no es Adonis, ni Alain Delon, aunque no es
probablemente mucho menor que Delon, síiií es un viejito con jale.
Fue mi profesor en el Instituto y después lo he andado siguiendo en
las redes y donde ha estado metido sólo por curiosidad, tiene
movilidad algo restringida, pero todavía no es una persona con
discapacidad.
Digamos que en términos prácticos es además un viejito famoso dentro
del entorno.
Lleguéalgo tarde a trabajar esta mañana, me anunciaron que me llamaban
en la Jefatura, ¡me asusté!, pensé que era porque últimamente se me
habían acumulado las tardanzas, felizmente.... ¡no!, era porque
necesitaban que reemplace a una comisionada en una reunión hoy mismo a
medio día.
¡Wow!, pero.... no tengo mi labtop,-pensé, sin decir nada más que
¡cuenten conmigo!.
Me iban a signar un chofer y un carro, se estaban haciendo los
trámites, debía primero pasar por mi casa para recoger la labtop y el
cable para conectarlos al datta show, la persona a la que yo estaba
reemplazando era una médico que cumplía funciones de Secretaria en esa
comisión, tenía que ser mi labtop por lo del software. Desde su lecho
de enferma la Dra. Ingryd me había pasado varios e-mail, con los
aportes de los miembros sobre lo que se debía discutir hoy. ¡empezaban
los problemas!, las modificaciones estaban pintadas, tuve que ir
bajando línea por línea para encontrar párrafos pintados en otro
color, como mi avance era lento, me conecté con Susana que de vez en
cuando y de cuando en vez, me asistía virtualmente, luego pasaba o por
mi casa o por el trabajo a cobrar su día. Ella me marcó con
símbolos previamente ya concertados lo pintado y avancé con la lectura
hasta terminar.
¡No hay carro!, -me anunció la secretaria, toma un taxi y te hacemos
una papeleta de reembolso, -me dijo. Yo por supuesto me conecté con
alguien a quien yo conocía, no era Alberto, hace tiempo que ya había
dejado de trabajar con él.
En la reunión todo se desenvolvió sin novedad, al inicio todos
sorprendidos, algo incrédulos los demás miembros, pero... me dejaron
trabajar y finalmente hasta me ayudaron. Yo tenía puesto un conjunto
de blusa y falda, la blusa con un escote sugerente y la falda algo
corta de acuerdo a la estación. En realidad no iba tan de acuerdo a la
estación sino más bien que iba con mi nueva opción de look, medias
nyhlon negras, zapatos negros acharolados. De ahí me salieron dos
encantadoramente atentos coolaboradores, muy galantes ellos, también
algo mayores, pero bastante interesantes. Uno de ellos insistió en
acompañarme hasta la salida y embarcarme en el taxi que me llevaría de
regreso, al llegar al hall, ¡oh sorpresa!, él conversaba con otra
persona, yo lo oí para reconocerlo bien, a media voz, -pregunté ¿Dr.
Wiedermann?, -sí -contestó, entonces, caminé hacia donde venía su voz,
¡permítame saludarlo, -le dije, Se lo permito todo, -me contestó, en
son de broma, por lo menos eso me pareció. él por razones obvias
permaneció sentado, yo me aproximé, sentí que al acercarme a él, se me
corrió un poco más el escote, pienso que vio mis senos, ¿se acuerda de
mí? -le pregunté, ¡por supuesto, es ud. una mujer inolvidable!, -me
dijo, yo me reí, le dí las gracias. Mi acompañante intercambió
también unas palabras con él, al parecer ellos dos se conocían
bastante bien, yo estaba parada a su lado mientras ellos dos
conversaban, de pronto sentí que su mano apretó mi pierna a la altura
del muslo, yo disimulé, sonó la alerta de mi teléfono, me indicaba el
taxista que ya estaba afuera, lamento interrumpirlos -dije, ya están
por mí, terminé. Nuevamente me aproximé a él, ¡fue un gusto
encontrarlo, -le dije, me siento muy orgullosa de conocerle, siempre
está ud. enredado en cosas muy importantes! -terminé. Él al
devolverme el beso me rozó los labios muy sutilmente, todo parecía
¡tan accidental!, entonces mi acompañante, en lugar de darme el brazo
como habíamos hecho antes para guiarme, me abrazó, tomándome toda con
el abrazo, permítame -me dijo, yo en realidad se lo permití, me
parecía muy disforzado ponerme superformal con el viejito, empezamos a
caminar hacia la salida, y el Dr. Wiedermann desde su sitio vociferó:
dale una bofetada a ése viejo mañoso. Todos reímos largamente, a lo
lejos escuché a Wiedermann hablar en voz más baja, ¡tiene ojos
azules!, -dijo Wiedermann, algo más le dijo su interlocutor y él
replicó, también buenas piernas, yo todavía veo.... las voces fueron
sepultadas por el ruido de la calle. ¡no conocía esa faceta de
Wiedermann!, sinceramente me encantó.
#END.

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