ENLATOILETTE: EXILIO VOLUNTARIO

Cada una desde su toilette, gritando o susurrando, lo que nos decimos a nosotras mismas. Un espacio para nosotras que tenemos alguna discapacidad y mucha presión social que no nos deja ser felices. Aquí todo está permitido mientras sea consentido. Sexualidad libre de críticas; abre el baúl de emociones, sentimientos, herotismo, sensaciones. En la toilette dejamos de ser las hijas de un Dios menor, cotilleamos, tramamos y soñamos con una realidad diferente.

9 ago 2017

Un padrino

Me quedé dormida escuchando... "Wilkommen" - Cabaret (Original Broadway Production, 1966)  
https://youtu.be/kghMESXA9HU
Imaginándome recostada con vonMeister viendo un clásico del cine. Ya eran varias veces que fantaseaba con él, lo oía tararear, repitiendo Glücklich zu sehen, Je suis enchanté, Happy to see you, Bleibe, reste, stay. I'm.  Willkommen! Bienvenue! Welcome! I'm Cabaret, Au Cabaret, To Cabaret! Meine Damen und Herren Mes dames et Messieurs Ladies and Gentlemen,... su voz ronca y casi nasal era entonada… Pese a que nunca en realidad le había  oído cantar. La rutina era casi siempre la misma, sus manos en las piernas que había depilado para la ocasión su boca en mis senos primero el derecho y luego el izquierdo, Y luego una mano en mi bikini brasilero y la otra en mis nalgas…
un explorador pausado, metódico… Alguien que se satisfacía más que controlando, administrando la pasión… Como beberse algo sordo por sorbo...
cuando me desperté, ya era jueves, El día en el trabajo transcurrió sin novedad, aunque con algunos sobresaltos estúpidos, casi me volteo el almuerzo en la ropa, pero no ocurrió. Y a la hora de tomar detergente del dispensador, me pareció que unas gotas salpicaron mi pecho derecho, pero no… Nada de eso ocurrió felizmente.
Cuidé mucho, mucho más que otros días mi ropa, que no se corriera el maquillaje y que el cabello no se me desordenara. Quería estar regia para el encuentro… no imaginaba impresionarle pero quería evitar causarle una mala impresión… por fin, apenas dieron las cuatro 30, salí de la oficina como alma que lleva el diablo… el servicio de taxi que pedí, demoró un poco pero llegó. 45 minutos y ya estaba en el lugar de la conferencia, en la puerta me encontré con una pareja de jóvenes, que habían sido sus estudiantes y de vez en cuando le hacían de asistentes, creo que voluntarios.
Me saludaron con mucho afecto, Él se puso de mi lado izquierdo y ella de mi lado derecho, me tomaron cada uno de brazo que correspondía y me condujeron hasta la sala de conferencias. Conversamos un poco, de trivialidades… de algunos incidentes con los refugiados, de otros con los médicos sin fronteras, Ella me preguntó donde quería acomodarme, en qué lado de la sala, le dije casi sin pensarlo, que quería el ala derecha no muy cerca a los parlantes… Me acomodaron se despidieron y creo que se fueron.
Yo saqué mi teléfono para registrar  mi visita en el SwarmUp Y mis narices creyeron reconocer su perfume, el de VonMeister. Alguien se había parado a mi lado derecho, detuve mi actividad, intentando entender lo que ocurría. Pasó menos de un minuto y la presencia se alejó, presumí que se fue. Un minuto más y advertí que regresó pero por el otro flanco, al parecer se había dado la vuelta para ingresar por el otro lado de la fila de asientos en la que  yo estaba ubicada, se acomodó a mi lado izquierdo y de pronto sentí que tocó mi brazo, presionándolo suavemente. "¡Hola! soy Wilhelm Xanthopoulos, un muchacho no muy guapo pero tengo mi pepa, jajaja rió. Son varias veces que te veo en las conferencias de VonMeister, siempre que he querido acercarme, hay alguien que se me adelanta. Se me trababan las palabras cuando intenté hablarte, pero ahora… escucharemos la conferencia uno al lado del otro" ¿No es maravilloso?" Yo me quedé en silencio unos minutos, él tenía el aliento cargado, tuve que volver la cara hasta en dos ocasiones porque sentía que me asfixiaba. Puso su brazo derecho sobre el respaldo de mi silla y de vez en cuando tocaba mi cabello con sus dedos, lo oía hacer presumo que descripciones del ambiente bastante cerca de mi rostro, de mi oído. "Te llamas Leyla De la Jara lo averigüé tres conferencias atrás… Además sé que prefieres los jugos al café y los snakes A los dulces en los coffee break Del receso."  Empecé a sentir una sensación entre hastío, miedo, indefensión… Ésa persona, Wilhem Xanthopoulos  me estaba imponiendo su presencia, definitivamente no estaba interesado en saber lo que yo quería, cómo me estaba sintiendo o si me sentía cómoda en su compañía. Empezó la conferencia, yo me sentía perturbada. Llegó El receso, el momento que yo había esperado por meses, para acercarme a VonMeister, o para que él se acerque a mí.  Como ya había ocurrido antes. Sin embargo, presumí, que la presencia de este invasor, lo cambiaría todo. Me tomó del brazo, diciendo: ¡vamos! ¿O prefieres que te traiga algo? Le dije que no, que no iba a tomar nada del break! Él se levantó y salió, presumí que a traerse o a traer algo para ambos… me puse de pie  y empecé a caminar hacia el lugar donde oía que se dirigían  las voces y los pasos de los concurrentes… de pronto...  ¡vonMeister! "Mi amiga", dijo poniendo sus manos sobre mis hombros, acercando su rostro para que yo le besara en la mejilla, sentí, que ya no sólo latía mi corazón, creo que me latía hasta la cabeza… "Veo que ha venido acompañada" me dijo. Yo me mostré sorprendida, pero quise ser agradable Y le respondí que siempre vengo acompañada de mi bastón. VonMeister, soltó una sonora carcajada, tal como yo lo esperaba. ¡Ah! Es que aquí veo a un caballero, que muy solícito la atiende… ha traído una fuente Y tenemos… Jugo, algunos dulces… Dijo VonMeister.  ¡Profesor! Dijo el invasor, sírvase también usted… A ella la he visto varias veces, siempre que quería acercarme alguien se me adelantaba, averigüé su nombre, me fijé en sus gustos, pero cada que quería hablarle se me trababan Las palabras. Mi voz no sonaba, perdí varias oportunidades. Ahora, al fin se me hizo… ¡Profesor VonMeister!,  me quiero casar con ella, dígaselo, recomiéndeselo, ¡Estoy enamorado! ¡Lo se! Mientras lo decía, yo sentía que se me descomponía el cuerpo. VonMeister no sé si lo advirtió, jugueteó afectuosamente con mi cabello y luego pasó suavemente sus dedos por mi cara, a mi me corría un sudor frío… ¿Qué dice mi amiga?, Me preguntó VonMeister, ¿Cómo recibe usted las pretensiones de este caballero enamorado? Continuaba. Yo terminé de descomponerme… sentí que mis piernas   me sostenían apenas, hasta que atiné a responder, sólo pienso en lo que ha dicho Paracelso, yo no lo conozco… le dije, él tampoco a mí… en eso, una señora se acercó y saludó con especial coquetería a vonMeister, con un poco de dificultad, pero creí reconocer a la historiadora Eva Lausheim.  vonMeister procedió a presentarnos, luego dijo con cierta solemnidad: Eva mi amor, este solicito caballero que tenemos enfrente, me ha puesto en una situación muy particular. Se ha reconocido enamorado de mi amiga Leyla de la Jara, quiere que lo ayude a conquistar su amor.  Eva, (sorprendida), repitió casi automáticamente, ¡difícil, muy difícil!. VonMeister, finalmente dijo ajustando mi hombro para que supiera yo que es a  mí: bueno, mi amiga, si lo llega a considerar, no dude en comunicármelo, que yo con muchísimo gusto, sería El padrino. El invasor, reía en muy alta voz Y abrazando a VonMeister, le daba las gracias, mientras yo experimentaba una sensación de altísimo desconcierto. Finalmente, atiné a decirle a vonMeister: no recuerdo si se lo comenté profesor, pero a mí me criaron los tíos, y afortunadamente todavía ellos están vivos, si yo tomara una decisión como esa, muy a pesar de su generosa oferta, el tío Klauss tendría para esa responsabilidad la prioridad indiscutible… Sin embargo, en caso me reencarnase, en caso me tocara vivir otra vez… Le buscaré a usted sin duda para que sea mi padrino profesor vonMeister. Todos reímos, aunque para mí, la conversación estaba terminando en un nudo.

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